martes, 6 de mayo de 2014

SH+4

Una mirada. Una palabra. Un amigo. Un abrazo. Una lágrima. Un amigo.
La palabra amigo no tiene un único significado, es todo relativo.. Hay personas que consideran un amigo como una persona para pasar un buen rato, unas risas y ya. Otros los tratan como un pañuelo de lágrimas al que llamar cuando estás mal. Para mí, un amigo es quién conoce tus secretos y mentiras, tu forma de ser y de pensar, tus maneras de hacer las cosas o de dejarlas pasar... Es quien sabe que una mirada dice tal o cual cosa. Es aquella persona que a pesar de conocerte mejor que tú misma sigue a tu lado, queriéndote por ser así. Todos los momentos compartidos no son más que recuerdos de una amistad que dura o desaparece. Pero yo creo que una persona que desconfía de ti, te miente, te hace sentir mal o te trata como uno más de su vida no se merece la etiqueta de amigo.
¿Por qué digo eso? Por que un amigo, de los de verdad, sabe de lo que eres capaz de hacer y no desconfía de ti, no te miente aunque no te vaya a gustar la verdad, no te hace sentir mal pues sabe como decirte las cosas con una sonrisa y un poco de humor. Yo tengo la suerte de tener grandes amigas, que aún con el paso del tiempo siguen ahí, dando mal y dando toques de gracia a todo lo que haces. Me siento genial cuando estoy con ellas, mis amigas, esas que desde hace más de 10 años estamos juntas. Son tantas y tantas cosas las que hemos pasado que no hay malos rollos ni cosas que echar en cara, todo se ha pasado y perdonado. Por eso mismo, ellas no se merecen la etiqueta de amigas, son mucho más que eso, mis hermanas, sin las que no podría ser yo.
Todo lo vivido y recorrido siempre juntas y hasta ahora me ha hecho saber que soy así por ellas, tanto lo bueno como lo malo, lo justo y lo injusto, me ha convertido en Cristina López. Pienso así por lo que me ha tocado vivir y sentir desde que tengo cabeza. La niña que empezó a liarse con chicos maduró y dejó de lado esa época vacía. Ahora estoy feliz, con novio, con amigas, y con familia. No me puedo quejar. No debo quejarme porque soy feliz. No me lo permito.

Ahora debo de seguir con ellas, con las que me han apoyado toda la vida prácticamente, y luchar por una vida llena de momentos compartidos. Porque si no fuera por ellas, no sería yo. Gracias amigas, gracias por absolutamente todo. Y gracias a todas esas que se han quedado por el camino con tristeza pero que si se fueron no serían de mucha necesidad para mi futuro.

Crisu.







lunes, 5 de mayo de 2014

Buenas noches.

A estas horas de la noche y con todo lo vivido, me he dado cuenta de que he aprendido una de las cosas más bonitas del mundo: a amar. Actualmente estoy enamorada de una persona increíble, le amo con todo mi corazón. Dadas nuestras circunstancias, hemos tenido que aprender a vivir con nuestro amor guardado porque la distancia se interpone entre nosotros.
Son 300 kilómetros los que nos separan, nos vemos de ciento a viento cuando al tiempo le parece oportuno, es un amor moderno, de éstos que se entregan por móvil, no dices te quiero sino que lo escribes, no escuchas, no sientes una caricia o un beso, no se te acelera el corazón. Aún con todo lo malo, la distancia nos enseña a ser pacientes y a esperar ese deseado reencuentro que tanto se anhela con el paso del tiempo. Ese momento en el que los ojos se vuelven a cruzar en un mismo punto, ese omento en el que los corazones vuelven a latir a la vez, ese momento en el que lo único que importa es lo que tienes delante.
Deseabas tanto eso que no sabes como comportarte, si fría o cálida, si llenarlo a besos o dárselos con cuentagotas. Lo que es muy seguro es que ese momento será tan corto como larga ha sido la espera. Puedes pasar horas cerca de esa persona pero nunca será tanto como el tiempo que habíais estado separados. Repetir momentos, revivir otros perfectos, llenarnos de amor, hacer fotos de nuevos besos, abrazar como no lo habías hecho; es el momento de "recuperar" el amor que se había dispersado por tantos y tantos mensajes.
Cerrar los ojos, respirar y dejarse llevar. Entonces es cuando empieza a llevarte ese amor, últimamente poco usado, y que tantas ganas tenía de volver a mostrarse. Ese amor es el que cuando estás con la persona amada, te hace verlo todo diferente, con más vida, con una sonrisa, todo un poco mejor. Yo de momento sólo puedo soñar con ese momento porque me queda un poco para poder verle de nuevo. Ganas inmensas que se muestran sin detalles. Pero al fin y al cabo, son ganas.