Una mirada. Una palabra. Un amigo. Un
abrazo. Una lágrima. Un amigo.
La palabra amigo no tiene un único
significado, es todo relativo.. Hay personas que consideran un amigo
como una persona para pasar un buen rato, unas risas y ya. Otros los
tratan como un pañuelo de lágrimas al que llamar cuando estás mal.
Para mí, un amigo es quién conoce tus secretos y mentiras, tu forma
de ser y de pensar, tus maneras de hacer las cosas o de dejarlas
pasar... Es quien sabe que una mirada dice tal o cual cosa. Es
aquella persona que a pesar de conocerte mejor que tú misma sigue a
tu lado, queriéndote por ser así. Todos los momentos compartidos no
son más que recuerdos de una amistad que dura o desaparece. Pero yo
creo que una persona que desconfía de ti, te miente, te hace sentir
mal o te trata como uno más de su vida no se merece la etiqueta de
amigo.
¿Por qué digo eso? Por que un amigo,
de los de verdad, sabe de lo que eres capaz de hacer y no desconfía
de ti, no te miente aunque no te vaya a gustar la verdad, no te hace
sentir mal pues sabe como decirte las cosas con una sonrisa y un poco
de humor. Yo tengo la suerte de tener grandes amigas, que aún con el
paso del tiempo siguen ahí, dando mal y dando toques de gracia a
todo lo que haces. Me siento genial cuando estoy con ellas, mis
amigas, esas que desde hace más de 10 años estamos juntas. Son
tantas y tantas cosas las que hemos pasado que no hay malos rollos ni
cosas que echar en cara, todo se ha pasado y perdonado. Por eso
mismo, ellas no se merecen la etiqueta de amigas, son mucho más que
eso, mis hermanas, sin las que no podría ser yo.
Todo lo vivido y recorrido siempre
juntas y hasta ahora me ha hecho saber que soy así por ellas, tanto
lo bueno como lo malo, lo justo y lo injusto, me ha convertido en
Cristina López. Pienso así por lo que me ha tocado vivir y sentir
desde que tengo cabeza. La niña que empezó a liarse con chicos
maduró y dejó de lado esa época vacía. Ahora estoy feliz, con
novio, con amigas, y con familia. No me puedo quejar. No debo
quejarme porque soy feliz. No me lo permito.
Ahora debo de seguir con ellas, con las que me han apoyado toda la vida prácticamente, y luchar por una vida llena de momentos compartidos. Porque si no fuera por ellas, no sería yo. Gracias amigas, gracias por absolutamente todo. Y gracias a todas esas que se han quedado por el camino con tristeza pero que si se fueron no serían de mucha necesidad para mi futuro.
Crisu.
